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    Un perro orinando sobre unos rifles, la mirada penetrante de un niño o unos músicos encaramados a un tanque, son algunos del más de centenar de grafitis con los que un grupo de artistas afganos ha disfrazado muros antibombas por todo el país para inspirar y concienciar sobre la violencia que les golpea.

    El movimiento “Señores del arte”, como se autodenominan estos grafiteros en un guiño crítico a los señores de la guerra afganos, se nutre del trabajo de 19 hombres y 6 mujeres que remueven conciencias a través de sus murales al estilo del británico Banksy.

    En los últimos tres años han repartido en cuatro provincias, cien murales en los que cargan contra problemas endémicos en el país como la corrupción, la fuga de cerebros o el acoso callejero, una labor que este mes les ha regalado un importante reconocimiento internacional.

    Han pintado en el sur, este y oeste del país, pero la capital afgana, que con los atentados sufridos en los últimos años se ha convertido en símbolo de la inseguridad del país, es su principal escaparate.

    Nuestro primer objetivo ha sido el de restaurar la belleza de la ciudad y darle un nuevo aspecto pintando murales gigantes con mensajes significativos para millones de ciudadanos”, dijo el cofundador del movimiento, Omaid Sharifi.

    El artista cuenta que la capital afgana se ha convertido en una “prisión militar” que pretenden “desmilitarizar” con sus murales. Otro objetivo es el de “iluminar la mente de la gente para que despierten y se movilicen en la lucha contra la corrupción”. Los artistas cuentan con el beneplácito de buena parte de la población y de las autoridades.

    aegm.