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    CIUDAD DE MÉXICO,- Está considerada como la antropóloga más destacada de México y América Latina, ella es Larissa Adler Lomnitz, rostro risueño y amable refleja la armonía que descansa en los espíritus sanos. Orgullosa de su obra cumbre “Como sobreviven los marginados”, la biblia de la antropología social.

    ¿Es usted hoy el adulto que soñó ser cuando era niña?

    “Más aún de lo que soñé, porque nunca pensé en llegar a ser profesora emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una autora conocida por mis libros. Por lo tanto, puedo asegurar que estoy más que feliz con mi carrera”, respondió.

    La doctora Larissa Adler Lomnitz, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, máxima distinción que el Estado Mexicano otorga anualmente a los ciudadanos que con su ejemplo han contribuido al avance de las ciencias, la cultura y el arte del país, mira hacia atrás y recorre la senda de su existencia:

    “Yo nací en París porque mi papá estudió antropología en Francia, por lo que no me era desconocida la carrera, sin embargo, no tenía claridad sobre lo que eso era. Entonces se llamaba Etnografía, y cuando recibí el Premio Nacional de Ciencias y Artes como la mejor etnógrafa de México, me sentí orgullosa por, ahora sí, saber qué es la Etnografía”.

    Adler cursó de 1964 a 1967 la licenciatura en Antropología Social en la Universidad de California (Berkeley) con la distinción a los mejores egresados: “Honor Student”, y de 1968 a 1972 estudió el doctorado en la Universidad Iberoamericana de esta ciudad. “la carrera me resultó más satisfactoria, más de lo que yo pensaba”, abundó, sólo para decir:

    “Con la antropología o la etnografía, uno está muy cerca de la sociedad humana, y todo cabe en esta disciplina, pues existe la antropología social, económica, y física. “De todo se puede hacer investigación, por lo tanto, hay muchas posibilidades de moverse en el campo que a cada quien interese; la clave es la curiosidad en el ser humano”, subrayó.

    Investigadora Titular “C”, Investigadora Nacional Nivel III e Investigadora Nacional Emérita desde 1996, la entrevistada comentó que tener curiosidad de conocer a la gente, a los grupos sociales, y las diferencias humanas, es importante. “Vengo de una familia de gente muy curiosa, y con esa característica, me ha ido bastante bien”, sonrió.

    ¿Qué le satisface? “La metodología de la antropología social me ha llevado más y más a curiosear y a profundizar, y en ese proceso, he aprendido mucho; eso es lo que más me interesa hasta ahora”. Lo anterior ha rendido frutos que han trascendido las fronteras. En un ejercicio de modestia, citó su primer libro que es al mismo tiempo su obra cumbre.

    Explicó que escribió “Como sobreviven los marginados” que a la fecha lleva más de 25 ediciones. En él, la profesora habla de los pobres y cómo sobreviven. “Hasta hoy sigue siendo una buena pregunta, porque en toda investigación es importante iniciar con una muy buena pregunta para que uno la responda a lo largo del trabajo de campo”, subrayó.

    Recordó que en los años 70 del Siglo XX se hablaba mucho de pobreza y marginalidad, y no ha dejado de hablarse por ser un tema de siempre. “Sin embargo, se acuñaron otros términos que fueron desplazando al de pobreza, como el de marginalidad”. Fue cuando la entrevistada realizó, durante todo un año, trabajo de campo en una barriada de la capital.

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