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    ZURICH, SUIZA.- Este martes, la historia de las Copas del Mundo podría cambiar para siempre, si en su reunión de Consejo, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) , determina ampliar el número de participantes en 2026 de 32 a 48 escuadras.

    Así el total de juegos, igualmente subiría de 64 a 80 encuentros, de acuerdo a la postura que de manera entusiasta ha venido defendiendo, Gianni Infantino, titular del organismo.

    La treintena de miembros del Consejo de la FIFA, el órgano de gobierno del máximo rector del futbol mundial, decidirá entre varias opciones: mantener los 32 participantes actuales, un formato con 40 selecciones (con una versión de 8 grupos de 5 equipos cada uno o 10 de 4) y otras dos opciones con 48 países, un playoff con 32 equipos cuyos vencedores se unirían a otros 16 equipos ya clasificados o una segunda, la preferida de Infantino, con 16 grupos de 3 equipos, en los que los dos primeros se clasificarían para dieciseisavos de final.

    Desde la primera edición de la Copa del Mundo, en Uruguay 1930 donde participaron 13 países, el número de selecciones ha ido aumentando progresivamente al ritmo del crecimiento de la sociedad de consumo y de comunicación.

    En la edición de España 1982, se pasó de 16 a 24 equipos y, en Francia 1998, se aumentó a 32, número con el cual se ha venido jugando hasta la fecha.

    Para convencer de la utilidad de pasar a 48 selecciones, Infantino tiene argumentos de peso: aumentará el interés deportivo al haber más países con posibilidades de jugar un Mundial y el torneo generará más ingresos al haber más países implicados.

    Se sabe, que un Mundial con 48 equipos supondría un ingreso adicional para la FIFA de 640 millones de dólares (605 millones de euros) con respecto a los beneficios previstos para Rusia 2018, con 32 participantes.

    Los ingresos por derechos televisivos aumentarían en 505 millones de dólares y los derivados de la mercadotecnia en otros 370 millones, según este análisis transmitido a los miembros del Consejo.

    Al mismo tiempo, aumentarían los costes de organización, pero el torneo se podría celebrar en 12 estadios, al igual que en 2018.

    Estas cifras, no obstante, hay que tomarlas con pinzas, ya que las previsiones que la FIFA hizo para Rusia 2018 difícilmente se alcanzarán ya, puesto que dos grandes patrocinadores del organismo no han sido sustituidos.

    El formato de 48 equipos también ha generado críticas, como las lanzadas a principios de diciembre por el presidente de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin, que considera adecuado el formato actual con 32 selecciones.

    La Asociación de Clubes Europeos (ECA), que preside el alemán Karl-Heinz Rummenigge, tampoco está de acuerdo, con el argumento de que este cambio supondría más partidos en un calendario futbolístico ya sobrecargado.

    Uno de los puntos clave de la reforma está en la repartición del cupo de participantes por confederaciones, algo que queda por definir en la fórmula de los 48 equipos.

    África, Asia y los países pequeños tienen mucho que ganar con un formato ampliado, pero la FIFA deberá convencer a los indecisos.

    jcrh