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    LONDRES, INGLATERRA.- Robert Rauschenberg (1925-2008) tuvo una prolífica carrera de casi seis décadas en la que exploró técnicas y métodos alejado de las corrientes convencionales. Con motivo de esto, la galería Tate Modern presenta una exposición del artista estadunidense.

    El artista experimentó con todos los medios posibles desde fotografía, pintura, técnica combinada, serigrafía, escultura, tecnología, y utilizó todo tipo de materiales desde cajas desechadas, textiles y metales retorcidos.

    De acuerdo con Achim Borchardt-Hume, curador y director de Exposiciones de la Tate, esta retrospectiva es tan ecléctica como la obra misma del artista estadunidense que inició su carrera en los años 50’s y ganó notoriedad tras borrar una pintura de Willem de Kooning, uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto.

    La primera sala muestra cómo Rauschenberg, lanzó su propia carrera dentro del expresionismo abstracto con pinturas completamente en blanco o negro, pero rápidamente se aventuró a explorar con un tipo de arte más incluyente e innovador.

    Hay que destacar que el artista,  no se conformó con trabajar en su estudio, sino que le gustaba colaborar con artistas, ingenieros y compañías de danza, así como viajar por todo el mundo y utilizar materiales de la vida cotidiana.

    Robert Rauschenberg  es considerado una figura emblemática del siglo XX con obras que tienen una resonancia con el arte contemporáneo, como una cabra atrapada en un neumático, los lienzos rojos con objetos pegados, o la cama enmarcada que a distancia parece un cuadro.

    La segunda sala muestra cómo el artista saltó de los colores monocromáticos a pinturas en color rojo con objetos pegados como sombrillas, espejos y focos. Esta nueva aproximación al arte se puede apreciar en la obra Charlene (1954) que rara vez es prestada a otros museos.

    Una de las piezas más controvertidas es Cama (1955), una colcha y almohada enmarcada como si fuera un lienzo, y después intervenida con pintura de aceite, esmalte de uñas y pasta de dientes en una obra que a distancia asemeja una pintura abstracta. Otra de las piezas que deja al espectador boquiabierto es un estanque de barro que burbujea y emite sonidos en uno de los proyectos de arte y tecnología impulsados por el artista entre 1968 y 1971.

    Pero quizá sus obras más conocidas son las serigrafías que comenzó a realizar en 1962 en las que Rauschenberg plasmó la figura del recién asesinado presidente John F. Kennedy, mientras que otras incluyen a la cantante Janis Joplin en collages que reflejan los eventos más relevantes de Estados Unidos.

    Una de las últimas salas está dedicada a los viajes que realizó el artista a México, Chile, Venezuela, China, Tíbet Japón y Cuba, entre otros países, en busca de colaboraciones con otros artistas.

    Aquí se pueden apreciar las sombrillas chinas, piezas escultóricas de metal retorcido y una serie de cuadros alusivos a Cuba. La primera retrospectiva desde su muerte en 2008 estará abierta al público a partir del 1 de diciembre y hasta abril de 2017 en uno de los museos de arte moderno y contemporáneo más grande del mundo.

    con información de agencias

    jcrh