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    MÉXICO.- Se han cumplido diez años de la llamada guerra contra el narco. Durante este tiempo, México ha invertido alrededor de 1.5 billones de pesos, el equivalente a 71 mil 400 millones de dólares.

    Como parte de este gasto, tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto, apostaron por aumentar la estructura de la Marina y el Ejército, los principales frentes de combate; la reestructuración de los cuerpos de policía, incluida la nueva Gendarmería; y la expansión de las operaciones de inteligencia.

    Claro que México no ha estado solo en este combate, toda vez que Estados Unidos se le agregó en 2008 por medio de la llamada “Iniciativa Mérida”. De esta forma, George W. Bush le entregó al país nada menos de dos mil 500 millones de dólares.

    Los resultados luego de todo este capital invertido en una década, dieron como resultado en 2014 la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

    Sin embargo, la realidad es que la escalada de violencia no ha parado.

    “No estamos satisfechos con lo que hemos logrado”, reconoció hace una semana el presidente Enrique Peña Nieto en la sesión 41 del Consejo de Seguridad Nacional de Seguridad Pública, el organismo encargado de coordinar todas las acciones para combatir el crimen en México.

    La franqueza de Peña Nieto coincide con el aumento de la percepción de la inseguridad entre los mexicanos: el 71.9 por ciento de los mexicanos se sienten inseguros. Pero la estrategia para 2017 sigue en la misma dirección: más recursos enfocados en el sistema de Justicia y en la preparación de los cuerpos de defensa.

    Estados Unidos por su parte, está sopesando el papel de los fondos que se vienen entregando a México. El senador demócrata Patrick J. Leahy ha insistido en el último año en bloquear los fondos ante la prueba de que “México ha permitido a su policía y Ejército evadir el castigo por cometer y encubrir crímenes horribles”.

    ¿El ejemplo de esto? la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en septiembre de 2014.

    La realidad es que México vive en un entramado donde los fondos para seguridad entran en una espiral que ofrece resultados pobres.

    jcrh