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    PARÍS, FRANCIA.- Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido hallada este lunes, culpable de “negligencia” en el ejercicio de sus funciones cuando era ministra francesa de Economía por el Tribunal de Justicia de la República, aunque ha sido dispensada de ser castigada a pena.

    El caso al origen de este juicio se remonta a inicios de los años 1990, cuando el banco público Crédit Lyonnais compró la marca deportiva Adidas al empresario y exministro de izquierda Bernard Tapie por 315, 5 millones de euros.

    Al año siguiente, el banco la vendió por 701 millones de euros, lo que llevó a Tapie a afirmar que había sido estafado.

    En 2007, el ministerio de Economía decidió recurrir a un arbitraje privado para poner fin a este largo contencioso judicial, en contra de las recomendaciones de un órgano consultativo. El año siguiente, los tres jueces arbitrales concedieron a Tapie una indemnización de 404 millones de euros, provenientes de las arcas del Estado.

    A principios de 2015, la justicia civil anuló la sentencia arbitral al considerar que fue fraudulenta. Tapie fue condenado a devolver los 404 millones de euros.

    El exdirector del gabinete de Lagarde, Stéphane Richard, actual director general del grupo de telecomunicaciones Orange, está imputado en este caso. En nombre de los derechos de la defensa, se negó a declarar en el juicio de su exjefa.

    Sin nombrarlo, Lagarde dijo que actuó “en confianza” en el caso Tapie, dando a entender que ocupada en resolver la crisis financiera de 2008, siguió las recomendaciones de sus consejeros “en este caso”, que “no era una prioridad”.

    “El riesgo de fraude se me escapó totalmente”, admitió Lagarde, acusada de “negligencia” por haber autorizado el arbitraje desfavorable a los intereses de los contribuyentes. La justicia le reprocha también no haber presentado un recurso para anular la decisión de los árbitros pese a la suma colosal otorgada a Tapie.

    Christine Lagarde estimó, demasiado rápido, según los investigadores, que no tenía los suficientes argumentos jurídicos para apelar la decisión.

    “Ante una decisión tan escandalosa, aunque teníamos solo una oportunidad entre mil de ganar”, había que presentar un recurso, afirmó el miércoles Bruno Bézard, un alto funcionario del ministerio que se había opuesto, en vano, al arbitraje. Sin embargo, la fiscalía, que dijo que no hay suficientes pruebas para condenar a Lagarde, dijo que “tomar una mala decisión (…) no es un delito”.

    jcrh