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    ESTADOS UNIDOS.- El general John Kelly asumirá en enero como cabeza del Departamento de Seguridad Nacional, luego de ser nominado para el puesto por el presidente electo Donald Trump. Este marine, estará a cargo de llevar a cabo la política migratoria del magnate, quien durante su campaña electoral no se cansó de repetir dos puntos: la construcción del muro en la frontera con México y la expulsión del país de los inmigrantes sin papeles, que son más de 11 millones.

    “Es la persona indicada para encabezar la misión urgente de frenar la inmigración ilegal y asegurar nuestras fronteras”, manifestó hoy Trump en el comunicado con el que su equipo de transición confirmó el nombramiento.

    Kelly, nacido en Boston hace 66 años, se jubiló a principios de este año tras pasar 45 en el Ejército. Medios estadounidenses destacan que es una persona franca que dice que lo que piensa también al poder, incluso cuando sabe que sus palabras no caerán bien.

    Su conocimiento de América Latina, le hace el candidato especial para una zona en la que Trump considera existen amenazas importantes para Estados Unidos

    John Kelly también comparte esta forma de pensar, gracias a las redes de narcotráfico, de armas y en las de contrabando de personas que existen en la región. En 2015, en una intervención ante el Senado, habló de extremistas suníes en América Latina que habrían partido a combatir en Siria y que iban a suponer un riesgo para Estados Unidos a su vuelta. El peligro de que los terroristas usen las rutas de la inmigración ilegal para entrar en el país fue algo a lo que aludió el propio Trump en campaña.

    El futuro secretario de Seguridad Nacional nació y se crió en Boston y se alistó en los marines en 1970. Tras graduarse por la Universidad de Massachusetts en 1976, volvió como oficial al cuerpo de Marines. Pasó a partir de ahí por todos los niveles de mando del cuerpo.

    Como jefe del Comando Sur, Kelly fue responsable de la prisión militar de Guantánamo, en Cuba, abierta por George W. Bush para albergar a los sospechosos de terrorismo tras los ataques del 11-S. Desde ese puesto no disimuló su opinión contraria al cierre que Barack Obama quiso llevar a cabo y no logró.

    En 2010 se convirtió en el primer oficial de alto nivel del Ejército estadounidense en perder a un hijo en combate en Afganistán: el teniente Robert Michael Kelly murió al pisar una mina en ese país. El Departamento de Seguridad Nacional, para el que trabajan unas 250.000 personas, se creó tras el 11-S con el objetivo de proteger el territorio estadounidense a través de la coordinación de la veintena de agencias y departamentos existentes.

    jcrh