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    MÉXICO.- El aumento del 20% a los precios de las gasolinas, trajo como consecuencia manifestaciones y una ola de saqueos, que poco tienen que ver con el descontento generado por esta alza de parte del Gobierno federal.

    Y en medio de todo esto, surgió lo que se pudo tomar como “el lado amable”: Max, un perro que como todo lo que pasa en México, las redes sociales de encargaron de viralizar como el “saqueadorcito de Chetumal”.

    Este can, fue captado el pasado 6 de enero, llevando una bolsa de frituras en el hocico. “Perro pandillero, sagaz y poeta participando en saqueos”, fue la leyenda que lo acompañó.

    De inmediato se cuestionó la difusión de la imagen, al considerar irrisorio darle espacio en medios a un perro en momentos del alza que junto a la gasolina acompañaron la de otros servicios y productos

    Cómo era de esperarse, surgieron diferentes cuestionamentos, especialmente para saber si se trataba de un perro callejero o por el contrario, tenía dueño. Poco a poco, se supo que Max vive en una vivienda de la colonia Nueva Generación en Chetumal.

    Sin embargo, por su aspecto es por demás obvio que carece de la atención necesaria.

    Lo que llama la atención, es que a Max no le espantó ni el ruido de las sirenas de las patrullas, de los cristales rotos, el correr de la gente, el susto de los vecinos, el ladrido de los demás perros, o el ruido de las detonaciones.

    Lo importante con el resto de los vándalos era huir de la escena con mercancía robada… en este caso, una bolsa de papas fritas.

    jcrh