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    MÉXICO.- La Arquidiócesis Primada de México, por medio de un editorial en su semanario “Desde la Fe”, denunció que el país se encuentra “en llamas”, como consecuencia de la ola criminal que se ha desatado tras la guerra del Gobierno federal contra los cárteles del narcotráfico. De igual forma, reprochó que los políticos insistan en señalar que sea “falso que repunte la violencia”.

    Durante la última década, tras la declaración de la “guerra contra el crimen” lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón en diciembre de 2006, se contabilizan al menos 184.000 muertos, 27.000 desaparecidos y unos 280.000 desplazados.

    Quien hace oídos sordos al clamor evidente de la ciudadanía pone a la seguridad pública en punto muerto y también su futuro ante cualquier aspiración política”, expone. “En determinadas zonas del país la violencia se recrudece y parece incontenible”, expuso la publicación de la mayor diócesis del país.

    Los delitos más frecuentes son robo y asalto en vía pública, extorsión y fraude, secuestros y feminicidos, sobre todo en las zonas marginadas del Valle de México, expuso. De igual forma, destacó que en las últimas tres décadas, más de 40.000 mujeres han muerto “bajo circunstancias de demencial y tremenda violencia” en el país.

    La más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública, difundida en septiembre pasado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), arrojó que la percepción de inseguridad subió a 72,3% de la población contra un 66% en 2012.

    El sondeo reveló que en al menos un tercio de los hogares incluidos en la muestra había al menos una víctima de algún delito y que la delincuencia genera entre la población un gasto de unos 11.000 millones de dólares, equivalentes a 1.34% del Producto Interno Bruto (PIB).

    Según indica “Desde la Fe”, no hay medio de comunicación que no esté ocupado por la denuncia de homicidios y feminicidios en zonas marginadas del valle de México. Al tiempo que pone como ejemplo a Tamaulipas, estado que en los pasados seis años, suma más de 4.500 muertos como consecuencia de diversas manifestaciones de violencia.

    En agosto pasado, un informe del Consejo Nacional de Seguridad Pública entregado al presidente Enrique Peña reportó que la violencia en México se ha incrementado casi un 40% en 2016 con respecto al año pasado. Entre enero y julio de este año se cometieron 12.376 homicidios intencionales en el país, 3.392 víctimas más respecto al mismo período de 2015.

    Peña reconoció en un reciente acto en Palacio Nacional “el incremento de la incidencia delictiva en el país”, pero dijo que “está focalizada” sólo a 50 de los 2.500 municipios de México.

    Finalmente, la Arquidiócesis Primada de México señaló que la inseguridad y la violencia en el país “son reflejo de la corrupción, el empobrecimiento, la falta de competitividad y la carencia de oportunidades. La seguridad se convierte en botín cuando las autoridades hacen la política de no veo, no oigo, no hablo”.

    El cardenal, Norberto Rivera, jefe de la arquidiócesis primada de México, dijo en su homilía de ayer domingo en la Catedral Metropolitana, que “las tinieblas del narcotráfico, la violencia y la corrupción ponen en riesgo la convivencia social”. El prelado urgió a “restablecer un ambiente social de fraternidad y justicia” y dijo que la violencia y otros factores como la desigualdad y el comercio de drogas con reflejo de “una profunda crisis debido a la ausencia de Dios y la ausencia de los principios morales”.

    jcrh