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    WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.- La organización Human Rights Watch (HRW) alertó de la existencia de una creciente ola de populismo en el mundo, la cual amenaza con dañar los derechos humanos y que está personificada por líderes como el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan.

    Esa es la principal conclusión del más reciente informe anual de la organización, que alerta del “peligroso” avance del populismo en el mundo y de los ataques a los valores de derechos humanos en diferentes países como Estados Unidos, Turquía, Egipto, Rusia, Venezuela, Cuba y China.

    Si prevalece la atracción del líder autoritario y las voces intolerantes, el mundo corre el riesgo de entrar en una etapa oscura”, avisó la ONG, que presenta su informe en Washington.

    La organización habla de una “nueva generación de populistas” que pretende hablar en nombre del “pueblo” y está poniendo en peligro los derechos humanos, entendidos como aquellos derechos protegidos por la comunidad internacional que protegen a las personas de los abusos y el desamparo de sus propios gobiernos.

    Según HRW, esos populistas consideran los derechos “un impedimento para lo que ellos entienden como la voluntad de la mayoría” y, por ello, amenazan con arrebatar los derechos a quienes ven como un obstáculo, especialmente los refugiados, los inmigrantes, las minorías y las comunidades indígenas.

    “El nativismo, la xenofobia, el racismo y la islamofobia están en auge”, alertó la organización, que compara a los nuevos “demagogos” con los fascistas y comunistas del pasado siglo.

    La organización afirmó que la campaña presidencial de Trump fue un ejemplo de la “política de la intolerancia” basada en ataques a las mujeres, a las personas con discapacidad, a los musulmanes y a los inmigrantes indocumentados, a los que prometió deportar, a estos últimos, de manera masiva.

    La ONG también avisó del “avance del autoritarismo” en Egipto bajo el gobierno del presidente, Abdelfatah Sisi, y en Turquía, donde el fallido golpe de Estado del pasado julio ha servido al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para “reprimir” a decenas de miles de personas consideradas simpatizantes de los golpistas.

    Dentro de esa ola de populismo, la organización alerta de “una nueva fascinación por el autoritarismo” y por la pasión que despiertan los líderes percibidos como fuertes. Ese perfil se hace patente, según la organización, en líderes como el presidente ruso, Vladimir Putin, o el presidente de China Xi Jinping, quienes han dañado económicamente a sus sociedades.

    con información de agencias

    jcrh