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    MÉXICO.- Con una mente ágil y una herencia cultural llena de tradiciones y folclor, hombres y mujeres dieron muestra del talento de los mexicanos al crear diversos objetos que recibieron y acompañaron al Papa Francisco durante su visita a México, en febrero pasado.

    Al ritmo de la música interpretada por el mariachi de Jalisco y los músicos de Chiapas y Oaxaca, el talento nacional elaboró muebles, retratos vivientes, murales, zapatos, puentes decorados con flores, entre otras expresiones, para mostrar su alegría por recibir al jefe del Estado vaticano.

    Del 12 al 17 de febrero pasado, la capital de Michoacán, Morelia; el municipio de Ecatepec, en el Estado de México; Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, en Chiapas; Ciudad Juárez, Chihuahua, y la Ciudad de México, fueron las entidades que acogieron los mensajes que Francisco refirió a los mexicanos.

    Desde meses antes de su llegada, artesanos, zapateros, carpinteros, pintores, floristas, y músicos de diversos estados de la República, crearon con sus manos de artistas y su inagotable imaginación, objetos que sirvieron para hacer de esta visita, un hecho que recordará no sólo el jerarca católico, sino todo el mundo.

    El pintor y escultor mexicano, Agustín Parra, quien ha creado piezas para las visitas papales a México de Juan Pablo II y Benedicto XVI, para esta ocasión elaboró “ocho piezas: dos pinturas, una escultura del Sueño de San José, un atril, el escudo del Vaticano y tres sedes papales (sillas)”, dijo.

    Originario de León, Guanajuato, el zapatero Armando Martín Dueñas fue el encargado de calzar al pontífice durante su estancia, con unos elegantes zapatos negros, elaborados con piel de ternasco importada de alta calidad, pero que fue curtida en esta ciudad.

    La segunda parada que Francisco realizó en territorio azteca, después de la Ciudad de México, fue el 14 de febrero en el municipio mexiquense de Ecatepec, en donde se crearon murales, se decoraron puentes peatonales con flores, se realizó un tapete de aserrín y un artesano creó el altar en donde ofreció la eucaristía.

    Cabe destacar que cada una de estas obras fue pensada para que el pontífice las pudiera admirar durante su trayecto a un espacio conocido como El Caracol, en donde ofreció una misa ante más de 300 mil personas.

    Es por ello que un grupo de 50 artistas del grafiti crearon espectaculares murales sobre la Avenida Central. Este fue el caso de Edmundo, uno de los virtuosos que elaboró “Un Papa de corazón joven”, una obra en donde plasmó oraciones que Francisco le ha brindado a este sector de la sociedad en sus discursos.

    A su vez, la belleza y el aroma de las rosas, gladiolas, claveles, lilies, crisantemos, gerberas y girasoles provenientes de 20 asociaciones de floricultores, decoraron seis puentes peatonales del trayecto, mientras que 70 artesanos del pueblo de San Pedro Xalostoc crearon un monumental tapete de aserrín.

    Motivado por la oportunidad de crear una pieza para el jerarca de la Iglesia católica, el artesano Víctor Huesca Díaz, junto con otros 20 carpinteros, construyeron el altar de cedro rojo de 12 metros del largo en el que se ofició la misa en Ecatepec. “Estas oportunidades hay que aprovecharlas, son una vez en la vida”, mencionaba.

    Para el 15 de febrero, el folclor chiapaneco ya se encontraba listo para recibir al Papa al ritmo de la música del mariachi de Jalisco. Su primera escala en este estado fue en San Cristóbal de las Casas, en donde la banda filarmónica de la comunidad oaxaqueña de Santa María Tepantlali, integrada por niños y jóvenes mixes, amenizó la liturgia.

    En la capital, Tuxtla Gutiérrez, el obispo de Roma fue recibido en el aeropuerto por un grupo de ocho marimbistas jóvenes con Síndrome de Down, quienes interpretaron canciones populares mexicanas como “Las Mañanitas”, “Cielito Lindo”, “La Sandunga” y “Las Chiapanecas”.

    Para esta visita, el artesano Don Manuel Pergentino Sánchez López, de 62 años, realizó la sede papal, una silla con pasamanos que Francisco utilizó durante su encuentro con las familias. “Me siento muy afortunado y bendecido por Dios”, argumentó Don Manuel.

    Por su parte, el chiapaneco Rosendo Jiménez Gutiérrez, fue uno de los que participaron en el coro que le cantó al Papa Francisco durante su reunión con familias en el estadio “Víctor Manuel Reyna”.

    Rememorando uno de los actos más emotivos de la eucaristía en esta localidad, viene el momento en que los indígenas zoque Rósemberg Juárez y María Antonia Vázquez, entregaron al pontífice el bastón de mando y una corona de flores naturales.

    “Se le llama bastón de mando por la responsabilidad que tiene de dirigir a la Iglesia, así sea un sacerdote, un obispo, se le da ese símbolo. Es un título de la tradición zoque. Nuestros antepasados lo propusieron, lo llevaron a cabo”, explicó Juárez Robles.

    Después de cuatro días desde su llegada a México, Morelia, Michoacán, sería la tercera parada del jerarca de la Iglesia católica en donde fue recibido en el aeropuerto local por más de 150 artistas pertenecientes a las diferentes etnias del estado, quienes dieron muestras de sus danzas tradicionales.

    Además, más de mil personas formaron un retrato viviente del Papa que pudo ser apreciado por este durante su traslado en helicóptero desde el aeropuerto “Francisco J Mújica” a Ciudad Industrial, donde inició su recorrido rumbo al estadio “Venustiano Carranza” donde ofició la liturgia.

    Asimismo, en este lugar se le entregaron las llaves de la ciudad que fueron elaboradas en barro y pintadas bajo la técnica de punteado del pueblo moreliano de Capula, por el artesano Mauricio Martínez Tavera. La vajilla que usó durante su estancia en Michoacán fue creada y otorgada como regalo por el artesano Samuel Ventura.

    Ciudad Juárez, Chihuahua, fue la última localidad que visitó el obispo de Roma en México, sin embargo, este no quedó decepcionado después del gran abanico de cultura, tradiciones y artesanías de las que había sido testigo anteriormente en otras entidades, ya que aquí, la calidez humana de los mexicanos se hizo más presente que nunca.

    En esta ciudad azotada durante muchos años por la violencia, los internos del Centro de Readaptación Social (Cereso) Número 3, en donde ofreció una misa, llevaron a cabo la remodelación del penal para recibir al jerarca.

    De manera voluntaria, restauraron la capilla, la explanada y banquetas, y realizaron la instalación de un domo, donde estarían colocados ellos y sus familias.

    A su vez, la silla papal que el pontífice utilizó durante su estancia en esta ciudad fronteriza fue elaborada por artesanos locales. Luz Rodríguez fue una de ellas.

    “Jamás en nuestra vida nos imaginamos que seríamos elegidos, ya que habíamos hecho muchos trabajos para iglesias, pero nunca pensamos que haríamos esto para el Papa”, expresó.

    Los artistas poblanos y guerrerenses no se ausentaron y se hicieron presentes con la creación de la canción “Mensajero de Dios” y un retrato elaborado en el municipio de Olinalá, Guerrero, por el artista Bernardo Rosendo Ponce, respectivamente.

    Con cada una de estas muestras de talento, creatividad y fervor, los mexicanos mostraron al país y al mundo, el talento que fluye por sus venas y que dejó una huella imborrable de lo que es México y su gente en el Papa Francisco.

    con información de Notimex

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