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    WASHINGTON,- Las inquietudes expresadas en México, parece que cobran realidad con la prioridad en la administración de Donald Trump relacionada con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el consabido “arreglo”, situación que confirma el recién nominado Wilbur Ross, próximo Secretario de Comercio de Estados Unidos.

    “El TLC necesita ser arreglado. México no va a desaparecer, Canadá ciertamente no va a desaparecer. Pero hay cambios que se necesitan”, dijo Ross en entrevista con la cadena Fox Business en Nueva York. “Pienso que los mercados lo reconocen. Veamos cómo ha reaccionado el peso (mexicano). Si eso no indica que todo mundo sabe que habrá cambios, no sé qué otra cosa lo puede indicar”, dijo.

    Ross dijo a Yahoo Finance, un día después del triunfo de Trump, que la dependencia de México a Estados Unidos es tan grande que tendrá que ceder en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN).

    “No habrá guerras comerciales, y diré por qué: veamos al peso mexicano. La razón por la que ha colapsado es porque todo mundo sabe que los mexicanos tendrán que hacer concesiones. Punto”, dijo Wilbur Ross. “Representamos 80 por ciento de las exportaciones totales [de México]. Eso es enorme […]. Cuando uno es el cliente del 80 por ciento [de las exportaciones] de alguien, ¿realmente peleará conmigo? No, va a negociar”.

    El conocido como “Rey de la Bancarrota” -por invertir en compañías que pasan dificultades- dijo que el nuevo gobierno estadounidense revisaría todos los acuerdos de libre comercio, incluido el TLC, que está vigente desde 1994.

    “Vamos a revisar en una manera programada los acuerdos de libre comercio con aquellos con los que ya tenemos acuerdos de comercio. Y con los que no tenemos”, indicó el inversionista. Al ser cuestionado por la conductora sobre qué tipo de arreglos buscaría la administración Trump al realizar una renegociación del TLCAN, Ross prefirió no hablar al respecto.

    “Pienso que la mejor manera de negociar el TLC es en las salas de conferencias con México y Canadá, francamente, no aquí ante la prensa”, dijo Ross. El pasado 15 de noviembre, un memorándum elaborado por el equipo de transición del Presidente electo de EU fue filtrado a la cadena de noticias CNN.

    El texto era claro: Donald Trump comenzará a reformar la política económica desde el primer día de su administración ordenando la salida de su país del TLCAN para el 7 de agosto de 2017, si México y Canadá no aceptaban renegociar.

    El plan de 200 días de Trump, según el documento obtenido por CNN, está construido en torno a cinco principios fundamentales, además de un tablón extra en los trabajos de fabricación.

    En primer lugar está la renegociación o retirada del TLCAN, en segundo, la detención del acuerdo de la Asociación Transpacífica; el tercero, frenar las “importaciones injustas”; el cuarto sería terminar con las “prácticas comerciales desleales”, y el quinto, buscar acuerdos comerciales bilaterales.

    El triunfo de Donald Trump, con un discurso que cuestionó el TLCAN como causa del declive de varios sectores de Estados Unidos, así como el voto en el Reunido Unido a favor de una salida de la Unión Europea, explica, según académicos, que el libre comercio ha generado riqueza para una minoría de empresas y que, en todos los países, ha dejado fuera del reparto de ésta a los segmentos mayoritarios de la población.

    Las críticas al modelo, sin embargo, fueron marginales durante más de dos décadas, en las que incluso se acuñaron dos términos para desacreditarlas: “globalifobia” y “globalifóbicos”, creados en 1997 por el think tank Brookings Institute, con sede en Washington, para identificar lo que entonces calificaron como un “miedo” creciente, tanto en la derecha como en la izquierda del espectro político, al impacto que los mercados globales tendrían sobre los salarios, los derechos laborales y el miedo ambiente.

    Dieciséis años después, la industria nacional y el campo están casi desmantelados y México depende hasta en un 80 por ciento de la manufactura de productos norteamericanos.
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