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    NUEVA YORK,- Parece que el paso acelerado de la tecnología desea prolongarse tanto a la industria automotriz, comercio electrónico, telecomunicaciones y quienes deambulan por este mundo se preocupan porque el público se adhiera a una vida de conexiones permanentes y trabajan para llevar el teléfono y el internet al ambiente del automóvil.

    Mirando al futuro se afirma que los vehículos autónomos salvarán vidas, menor número de accidentes, aliviar congestiones de tránsito, disminuirá el consumo de energía como emisiones tóxicas. Tal vez haya razón pero los supuestos beneficios se materializarán a mediano plazo, el público, no piensa igual que la industria.

    Por ahora se vende la idea que la “seguridad” de los vehículos autónomos evitarán decenas de muertes en las carreteras, sin embargo el futuro automatizado no parece halagador, cuando 1700 personas salgan del Nueva Jersey Turnpike al mismo tiempo y su destino sea el mismo estacionamiento cerca del área de comidas en la zona de descanso de Vince Lombardi, la cosa se pondrá al rojo vivo.

    El otro aspecto, los nuevos autos crearán empleos pero otros se perderán, millones de conductores de camiones y taxis se quedarán sin trabajo. Por el hecho de compartir autos, las personas comprarán menos vehículos, un golpe para los fabricantes de autos y sus proveedores obligados a prescindir de empleados.

    Muchos de los autos de nueva generación requieren caminos lisos, con líneas pintadas claramente, para posicionarse con seguridad. Los baches, la pintura desgastada y otras irregularidades, se convertirán en riesgos. Se requiere entonces recursos para mantener y reparar carreteras y puentes, ¿de dónde saldrán los fondos?. Cuestión de infraestructura.

    ¿Hemos pensado en la seguridad? Los autos de hoy pueden hackearse fácilmente. Deben acordarse nuevos protocolos, e incluso entonces los criminales aprenderán cómo arrancar y detener autos de manera remota, dirigirlos, robarlos, chocarlos o incluso secuestrarlos.

    ¿Y qué decir del periodo en el que los vehículos convencionales compartan las carreteras con los automatizados? Uno de las ventajas que se mencionó acerca de los vehículos autónomos es que pueden ser más ligeros, con lo cual se evitaría agregar pesadas celdas metálicas de choque y costosos equipos de seguridad, como bolsas de aire, con lo que se ahorraría combustible. Eso será genial hasta que la clásica camioneta con el típico conductor ebrio destroce tu auto de Google.

    Además, ¿estamos listos para renunciar al tránsito masivo? En un mundo donde a nuestros funcionarios electos no les parece conveniente financiar ni fijar precios justos al transporte público que tanto se necesita, es difícil imaginar que estos nuevos gastos de los vehículos automatizados liberen dinero para trenes y tranvías. Sin embargo, muchas ciudades están tan pobladas que no tienen espacio para más autos; incluso los autos eléctricos y automatizados provocan congestión.

    Parece que los humanos no podemos dejar en paz nuestros celulares, y los líderes de la industria no quieren que lo hagamos. El riesgo de conducir con distracciones puede ser uno de los argumentos más sólidos a favor de los vehículos autónomos. Pero conducir con distracciones podría reducirse simplemente desactivando los celulares en los autos en movimiento.

    Cuando se trata del rumbo práctico de la tecnología, el gobierno suele diferir de la industria. ¿Acaso no debería la sociedad tener voz y voto en lo que se considera un proyecto de obras públicas más grande que el Sistema Interestatal de carreteras, dirigido por y para la industria privada, pero financiado por los contribuyentes? El congreso necesita articular sus metas y responder esta pregunta candente: ¿En verdad son necesarios los vehículos autónomos?
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