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    LONDRES,- Ahora el bosque de Robin Hood se ve amenazado por el “fracking”, porque el gobierno británico ha dado luz verde para que comiencen exploraciones sísmicas en Sherwood y las ecologistas -natural- se oponen al proceso.

    Cuenta la leyenda que Robin Hood y sus hombres vivían escondidos en el bosque de Sherwood, en el condado de Nottinghamshire, al norte del país. En el siglo XIII era una zona fuera de la ley por la que discurría la única carretera que unía York -al norte- con Londres -al sur del país. Los ladrones aprovechaban la inmensidad del bosque para atracar a los viajeros. Hoy, es un bosque real con una superficie de 423 hectáreas.

    En su interior viven más de 800 robles centenarios, entre ellos el roble principal. Un árbol milenario que, según el folclore, dio cobijo al legendario bandido y sus hombres.

    La comisión forestal del Gobierno ha dado luz verde para que la multinacional química Ineos pueda realizar exploraciones sísmicas en la zona con el fin de buscar gas esquisto o gas pizarra. Según el documento oficial, los trabajos podrían tener lugar a tan sólo 200 metros del árbol milenario y envuelven la transmisión de ondas sonoras al terreno y el registro de las correspondientes ondas sonoras que son de nuevo reflejadas en la superficie. La licencia autoriza el uso de camiones de bombeo y máquinas vibratorias.

    El esquisto es una roca de color negro azulado que se halla en el subsuelo y que contiene gas y petróleo. Su poca permeabilidad hace necesario el uso de técnicas como la inyección de agua a alta presión conjuntamente con la aplicación de arenas especiales (conocidas como agentes de sostén). Esto permite a los hidrocarburos atrapados en el interior fluir hacia la superficie. Es una técnica que se ha popularizado mucho en los últimos años, especialmente en Estados Unidos, y que, según algunos estudios, podría aumentar las reservas naturales de gas en 150 años.

    La noticia no ha gustado nada a los ecologistas. Desde la organización Amigos de la Tierra (Friends of the Earth) el activista Guy Shruble asegura a EL ESPAÑOL que “no puede haber un lugar más icónico para la historia y el folclore de Inglaterra que el bosque de Sherwood, guarida de Robin Hood”.

    Para Shruble las actividades que Ineos quiere realizar “demuestran la intención clara de llevar a cabo actividades de fracking en algún punto del proceso”. Hogar de especies protegidas y árboles centenarios, “la preocupación por el impacto ambiental es profunda”. Shruble espera que el Gobierno pueda, de alguna manera “dar marcha atrás o rescindir esa licencia” para evitar una catástrofe.

    La oposición a este proyecto ya se ha hecho clara. Una petición dirigida a la ministra de Medio Ambiente tiene ya más de 38.000 firmas. No supone un hecho vinculante pero los ecologistas quieren con esto demostrar el rechazo social a una técnica que sigue despertando muchas incógnitas sobre sus implicaciones medioambientales.

    El fracking se paralizó en Reino Unido en 2011, cuando un pequeño terremoto sacudió la localidad de Blackpool (condado de Lancashire), al norte de Liverpool. Desde entonces, la reanudación de esta actividad se ha retrasado más de cinco años mediante recursos en los tribunales y protestas sociales. En 2017 la moratoria parece haber llegado a su fin. Tres distintos puntos geográficos del territorio británico han recibido luz verde para iniciar actividades sísmicas.

    elespañol/r3