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    LE LUC, FRANCIA,- Pascal Verrele actual alcalde electo de una pequeña población en Provenza, quitó de su ayuntamiento la bandera de la Unión Europea. En 2005, una mayoría votó en contra de Europa, “hoy todavía nos encontramos en Europa, por arte de magia” y eso me parece inadmisible.

    En este momento, la Unión Europea se tambalea con el peso de los problemas que enfrenta por esa expansión desenfrenada en la que convergen economías estancadas, la crisis del euro, las nuevas presiones de Rusia y las profundas tensiones ocasionadas por la migración, en especial de los miembros más recientes en Europa central y del este.

    No obstante, una visita a Le Luc y a otras poblaciones del sur de Francia nos recuerda que la Unión Europea enfrenta grandes problemas desde su creación (como la crisis de legitimidad que permite el surgimiento de las políticas nacionalistas de derecha) incluso en el núcleo más tradicional del bloque.

    Para Verrelle, 2005 fue un parteaguas. Desde entonces, la oposición a una Unión Europea más amplia y mucho más diversa solo ha aumentado. También lo ha hecho el apoyo al Frente Nacional y a su líder, Marine Le Pen, quien ha surgido como una competidora fuerte en la campaña presidencial de Francia.

    Luego del brexit del Reino Unido, Europa enfrenta una serie de elecciones críticas en el 2017. Ninguna es tan importante como el voto en Francia, miembro fundador de la Unión Europa.

    La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea fue un golpe importante, pero la victoria de Le Pen podría ser su sentencia de muerte. Con la elección de Donald Trump en Estados Unidos, esa posibilidad ha recobrado nuevos bríos.

    “Donald Trump hace que Marine Le Pen suene razonable”, comentó François Heisbourg, presidente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “La victoria de Trump le da respetabilidad a Le Pen. Todo el mundo sabe que ella no es Trump: ella sabe cómo usar los sustantivos, los verbos y es intelectualmente coherente respecto a lo que quiere y lo que no”.

    Lo que Le Pen quiere es que Francia deje de formar parte del bloque y ha dicho que convocará a un referendo, al estilo británico, sobre la adhesión de Francia a la Unión Europea. Según ella, los políticos franceses tienen miedo de consultar a la voluntad popular.

    Teniendo en cuenta el estado de ánimo en el sur de Francia, el frexit probablemente ganaría el referendo.

    “De cierta forma, el frexit ya ocurrió”, declaró Jean-David Ciot, un importante miembro socialista del parlamento. “Europa no cumplió sus promesas de crear un mundo de riqueza y empleo para todos”.

    Según Verrelle, el sur de Francia se ha venido inclinando sin titubear hacia el Frente Nacional y su oposición a la Unión Europea. En las últimas tres elecciones “el apoyo ha crecido sistemáticamente”. El exdirector de prisión critica implacablemente la radicalización de los jóvenes musulmanes franceses y los peligros que, en su opinión, supone la inmigración desenfrenada hacia Francia.

    “Cuando veo las oraciones en los corredores de la prisión y a otros presos escondiendo sus cruces, pienso que estamos perdidos”, comentó Verrelle. “Lo más peligroso de Europa es la pérdida de fronteras y hoy vemos el resultado”, añadió, refiriéndose a los ataques terroristas y flujos migratorios.

    “Me preocupa el Estado Islámico. Estamos dejando entrar a un Caballo de Troya de proporciones épicas”, dijo.

    Verrelle asegura que la Unión Europea no tiene una dirección política clara, además cree que es demasiado diversa en lo económico como para tener una moneda única y demasiado débil para permitir la libertad de tránsito.

    “Estamos en Europa contra nuestra voluntad”, dijo. “Es una prisión. No es una solución que perdurará”.

    La oleada de políticas de odio e identidad se extiende en Francia, mientras un moderno Frente Nacional es liderado por Le Pen, de 48 años. Ella se ha convertido en el símbolo y un agente de la defensa del nacionalismo francés que está cobrando popularidad, en especial en el suroeste y el norte, cerca de la frontera belga.

    Mientras la Unión Europea batalla con problemas fundamentales de coherencia, políticas y solidaridad, ella se ha convertido en una posible presidenta de Francia y es muy factible que la veamos en la segunda vuelta de los dos candidatos a la presidencia en mayo.

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