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    BERLÍN,- Además del factor económico que sacude y preocupa al mundo entre otros sectores se advierte de manera conjunta la desigualdad social así como el populismo que ya se advierte en varios gobiernos del viejo continente. Ambos se consideran como los grandes desafíos para 2017.

    En este interesante trabajo participan de común acuerdo, una socióloga y un investigador de tendencias responden a las mismas pregunta sobre lo que depara el 2017, a nivel político como tecnológico. Los riesgos son graves, por ello la presidenta del Centro Científico de Berlín para la Investigación Social -Jutta Allmendiinger- de 60 años, que maneja con facilidad la cuestión política y economía.

    Como prioridad es reducir la desigualdad y evitar la guerra se extienda a otras partes del planeta.

    Matthias Horx (61), analista de tendencias, asesor empresarial y escritor, fundó a principios de los años 90 un instituto centrado en futurología, el estudio científico de lo que nos depara el futuro. Enfatiza que toda tendencia trae aparejada la contraria, el populismo también hace surgir “un contramovimiento de esperanza” y un debate productivo sobre la democracia.

    También hace referencia sobre lo que se debe esperar para que lleguen los automóviles autónomos.

    ¿Cuál es el mayor desafío para 2017?

    Allmendinger: La forma de hacer frente a la inmensa desigualdad global, social, económica y de derechos. Esta desigualdad, las guerras y las limitaciones masivas de derechos en muchos países desatan grandes movimientos migrarorios.

    Horx: Hacer frente a la histeria social, que se refleja en un populismo del odio, será sin duda un tema central de los próximos años. Eso demuestra que las sociedades complejas siempre atraviesan por ciclos en los que vuelven a aparecer viejos modelos de la historia y se mezclan con fenómenos del presente de modo de que surgen nuevas síntesis y progresos. El caos crea un nuevo orden, siempre ha sido así, y el resultado es una especie de renacimiento.

    Internet genera una nueva forma de publicidad muy cargada de emociones que deriva en fenómenos políticos similares a infecciones. El mayor peligro es la pérdida del futuro como categoría de la esperanza. Nos enfrentamos a una depresión social en la que los tambores del populismo se sienten con fuerza.

    Pero como toda tendencia trae aparejada su contraria, el populismo hará surgir un nuevo contramovimiento de esperanza (…) En los próximos años habrá un renacimiento del futuro. Tendremos un debate productivo sobre el futuro de la democracia, del Estado social, de la tecnología, de la economía.

    ¿Qué producto o desarrollo afectará más la vida de las personas en los próximos años?

    Allmendinger: La creciente tecnificación llevará a una mayor desintegración social. Las personas tendrán menos encuentros personales y vivirán más metidas en sus propios círculos. Se harán más raros los espacios comunes que atraviesen diferentes capas sociales. La tecnología cambiará tanto el cuidado de los enfermos y de los mayores como la interacción en la familia.

    Horx: Vivimos en una fase de falsa ilusión de aceleración. Se afirma que los avances tecnológicos van cada vez más rápido cuando lo que ocurre es lo contrario. Pese a todos los automóviles autónomos, no hay a la vista una innovación que lo cambie todo, comparable a los grandes cambios del pasado. Más bien se trata de mejoras en los detalles muy lentas, por ejemplo para la lucha molecular contra el cáncer, que tendrá resultados apenas dentro de una o dos décadas.

    dpa/r3