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    ROMA,- En los puertos de Italia desembarcaron 179.624 personas, de las cuales la mayoría fueron hombres (más de 127.500), a diferencia del año pasado, en 2016 llegaron más menores (28.019) que mujeres (23.932), y una de las preocupaciones es que se han duplicado las llegadas de menores no acompañados: 24.929 en comparación a los 12.360 del año pasado.

    De manera que el año 2016 ha marcado un nuevo récord con casi 180.000 migrantes socorridos frente a las costas de Libia por la Guardia Costera italiana.

    El rescate de los menores no acompañados genera un reto urgente de crisis migratoria, su protección es una de las reclamaciones más fuertes de las ING t en su asistencia colabora también UNICEF. La historia se repite a diario, Médicos Sin Fronteras anunció que una mujer dio a luz a un bebé a bordo del barco Aquarius, después de ser rescatada de una embarcación a punto de naufragar.

    “Que Europa trate a este dulce niño y a su orgullosa madre con la amabilidad que merecen”, pedía la organización a través de su cuenta de Twitter para el recién nacido, al que llamaron “Favour” (Favor, en inglés).

    Además de alcanzar la cifra más alta de rescatados y de menores, también se ha superado la de fallecidos: en 2016 murieron al menos 4.646 personas en el Mediterráneo central, arriba de 1.000 más que en 2015 (3.522 muertos). Se debe, en parte, al deterioro de las condiciones de las travesías. “En 2016 se ha asistido a un empeoramiento neto de las condiciones de partida de los migrantes desde Libia”, señala el informe.

    Entre los principales problemas, los guardacostas señalan que las embarcaciones están cada vez más llenas. “Las barcas que antes llevaban a 100 migrantes ahora se llenan hasta superar las 200 personas, con la consiguiente mayor probabilidad de naufragar”.

    Se suma que los viajes se emprendieron “con condiciones marítimas adversas y durante las horas nocturnas” y el hecho de que cada vez es menos frecuente que los migrantes dispongan de un teléfono móvil por satélite, el único medio para pedir auxilio. Sin estos dispositivos, ni pueden pedir ayuda ni ser localizados y solo les queda la opción de esperar a que un helicóptero aviste la embarcación a la deriva y movilice las naves de rescate, que pueden tardar varias horas en acudir.

    En todo el año, hubo 1.400 operaciones de salvamento, una media de casi cuatro al día y un 55% más que en 2015. Todas ellas fueron coordinadas por la Guardia Costera italiana, responsable de los 500.000 kilómetros cuadrados de mar —aproximadamente el doble del territorio italiano— en los que se desarrollan los rescates. Dirige las operaciones y participa en los salvamentos —tiene helicópteros con capacidad de búsqueda nocturna, más de 500 patrulleras con sistema antivuelco que permite operar con mar de fuerza 8—, pero no es la única que socorre a personas en el mar.

    elpais.com/r3