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    ESPAÑA,- En su oportunidad Elon Musk lo dijo durante el mes de septiembre en Guadalajara, México “para 2024 le gustaría tener una nave preparada para enviarla a Marte·. Para el físico granadino Carlos Entrena, el día que el ser humano ponga un pie sobre la superficie marciana, lo hará para quedarse de forma indefinida.

    Agrega que no falta mucho para hacer realidad lo que Matt Damon bajo la dirección de Ridley Scott hizo en la cinta “The Martian”, astronautas cultivando alimentos en Marte para sobrevivir. Calcula que el milagro espacial se producirá en torno al año 2026, ello permitiría que la llegada del hombre a Marte se adelantaría una década respecto a las fechas que prevé la NASA en su proyecto Journey to Mars.

    Más allá de vaticinar cuándo tendrá lugar el momento histórico en el que un astronauta deje su huella sobre la superficie marciana, Entrena ha dedicado meses a calcular cuánto costará no ya el viaje, sino el único proyecto que él ve como lógico una vez en el planeta rojo: establecer una colonia humana. “La única forma en la que tiene sentido ir a Marte es para quedarnos, porque está muy lejos”, explica el físico. “Estamos hablando de un viaje de como mínimo 100 días en el espacio, y no merece la pena ir para poner una bandera, hacerle unas fotos a las huellas y volverse. Eso no tendría sentido”.

    Tras abandonar la investigación sobre aceleración de partículas, Entrena cambió de rumbo para interesarse por la minería de asteroides y otras vertientes de la economía espacial. Para culminar su Máster en Estudios Espaciales en la International Space University, redactó su tesis sobre los pormenores técnicos y económicos de la creación de una colonia humana en Marte.

    El proyecto planteado por el granadino consta de tres fases en las que serán enviados los cuatro astronautas que habrán de preparar el germen de la primera base marciana. Desde la primera misión, deberán establecer el lugar en el que vivirán y comenzar a producir recursos ‘in situ’, “principalmente, para fabricar combustible para el retorno, con lo que se podrán reducir costes”, explica el físico.

    Pero no solo el combustible deberá preocupar a los colonos del planeta rojo. “Luego deberán empezar a producir oxígeno y agua; la comida no sería tan urgente porque, en comparación, no usamos tanta en peso”. No obstante, también el alimento estará en la hoja de ruta de los primeros días de la vida humana en Marte.

    “Construir una ciudad en Marte costaría 30.000 millones de dólares”, estima Entrena. En total, serían más de 28.000 millones de euros al cambio actual entre las tres misiones. No obstante, Entrena reconoce que este cálculo correspondería al mayor coste posible de la misión a día de hoy, ya que para obtenerlo se ha basado en la metodología tradicional propuesta por la NASA (teniendo en cuenta después la reducción de costes que sería posible si empresas privadas se hicieran cargo del proyecto). “Las formas tradicionales que se han propuesto para ir a Marte no son las más baratas a día de hoy”, aclara.

    Lo que también vaticina Entrena es que esa colonia, que debería comenzar su particular historia en aproximadamente una década, no será precisamente algo efímero. De hecho, su principal objetivo sería conseguir que la duración sea indefinida. “No quiere decir que la gente vaya sin billete de vuelta como propone Mars One, simplemente presencia permanente: puedes hacer rotación de la gente que tienes allí, pero que siempre haya alguien”, explica.

    Un objetivo a más largo plazo para esta hipotética primera colonia humana en Marte sería crear una economía propia que le permitiese cortar su cordón umbilical con la Tierra. Eso mismo es lo que defendía el ingeniero aeroespacial Robert Zubrin allá por la década de los 90 con su proyecto Mars Direct. Quince años después, Entrena se ha basado en sus ideas para echar cuentas.

    “El objetivo tiene que ser que la colonia sea autosuficiente, porque no puedes vivir de subvenciones toda la vida”.

    De hecho, según el físico, es la iniciativa privada lo único que ha cambiado respecto a hace unos años, lo que hace posible que la llegada del hombre a Marte esté a la vuelta de la esquina. “Técnicamente podríamos haber ido a Marte en los años 90, y si no se hizo antes es porque hay muy pocas razones para ir a Marte. No hay ningún beneficio que puedas sacar de allí en el corto plazo”, comenta.

    elconfidencial/r3