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    ¿Sorprendido? !No! entusiasmado!!!! por la decisión de Inglaterra! La salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, no debe de interpretarse como un retroceso. Todo lo contrario. La globalización económica a ultranza, perversa e impersonal, después del discurso de Ronald Reagan cuando gritó “tear down than wall” en la puerta de Brandeburgo el 12 de junio de 1987 fue inevitable y nadie la esperaba de la manera tan diabólica en que se dio.

    Lo cierto es que no ha resultado en beneficio de la humanidad. Hemos experimentado después del 2008 la miseria y el hambre más devastadora en la historia. Un daño a la ecología casi irreversible. Menos ricos, más pobres y la clase media disminuyendo. Solo ha traído el enriquecimiento de un grupo muy selecto de cerca de 50 personas que son dueñas de la 1/2 de la riqueza mundial. Las empresas “top”, esos conglomerados, son más poderosas y ricas que muchos estados, ya no soberanos y en el 2016 al servicio de las corporaciones.

    La pregunta que se hizo el Papa Francisco, sin afán de ser mojigato o mocho es:  ¿el hombre vino y su fin es obtener, su estancia en esta Tierra tiene por objeto consumir y adquirir bienes? La prueba plena en contra a esta aseveración es que si los habitantes de la India, China y México consumieran lo mismo que los alemanes se necesitan 2 planetas como la Tierra para abastecerlos.

    La regionalización, la protección de los mercados y economías locales, las culturas, conservación de idiomas y tradiciones autóctonas ha demostrado un mundo diverso más justo. La globalización y los bloques comerciales no han traído más que pobreza, daños ecológicos irreversibles, y el nuevo modelo de súper ricos con una avaricia feroz con un sólo propósito que son las utilidades. Sin proponérselo los habitantes del United Kingdom, con derecho a voto, nos dieron la solución para la hecatombe que parecía inevitable.

    jcrh