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    MÉXICO.- Deseo que el Congreso de los Estados Unidos destituya a Trump por su prepotencia, su negativa a someterse a los principios legales y su resistencia a respetar el orden establecido doméstico y foráneo. Espero que nuestro fructífero TLC no sea derogado ni sean deportados más paisanos y de llegarse a dar semejante catástrofe, entonces que se pudran las cosechas en California y Texas y quede tocada la banca norteamericana ante la incapacidad de pago de los agricultores yanquis, quienes habrán de iniciar de inmediato un respetuoso sistema de recontrataciones de mexicanos antes que una lechuga llegue a costar 5 mil dólares en Los Ángeles.

    Deseo que ni Ochoa Reza ni Meade sigan insultando a la inteligencia nacional alegando, por un lado, que al PRI no le afecta el caos económico y, por el otro, que el disparo del precio de las gasolinas no estimulará un complejo proceso inflacionario. Espero que la tortuosa cuesta de enero sea benigna y breve; que respiremos aire saludable en el DF; que no se promulgue el aborto republicano llamado Constitución de la Ciudad de México.

    Ansío que este año el PRI pierda las elecciones en el Estado de México, en Nayarit y en Coahuila; que Videgaray nunca vuelva a tener un cargo público; que no falten todavía 2 agónicos años para que termine este sexenio; que “un siglo” de estos se aplique finalmente la Constitución federal y que quien la jure e incumpla su promesa con la mano derecha levantada al estilo fascista, sea encarcelado y privado de sus bienes. Quiero que se establezca el Estado de Derecho y que la justicia ya no se subaste al mejor postor. Sueño con que se reduzca el número de diputados y senadores y desaparezcan los plurinominales, que no se paguen bonos a los legisladores, que bajen sus dietas, se acaben los “moches”, se supriman sus groseros viajes y se cancelen comisiones camarales, por lo demás, que los diputados ya no sean sobornados por el Ejecutivo a cambio de la aprobación de leyes al vapor. ¿Se acuerdan cuando se incendiaban los congresos?

    Deseo que los consejeros de INE, los magistrados del TRIFE y de otras instituciones, ya no se otorguen bonos insultantes en un país, en donde el salario mínimo es de 80 pesos diarios. Espero que se eliminen los subsidios a los partidos políticos que se representan a sí mismos y no a la nación, que se siente ofendida ante tanto dispendio del llamado costo aberrante de la democracia. La crispación nacional crece con estos excesos carentes de ética.

    Deseo que deje de opinar Rivera Carrera y que el clero pague impuestos, adiós al fuero eclesiástico. Que Peña honre su palabra y ya no se repitan los gasolinazos; que se ejecute una Reforma Fiscal que incluya a la economía informal y que le reporte oxigeno a los cautivos; que se legalice la marihuana y se liberen a cientos de miles de presos acusados por el tráfico de ese enervante; que se capacite a la Policía Federal y regrese el Ejército a sus cuarteles; que los empresarios construyan universidades de calidad y que la sociedad le arrebate la educación al Gobierno.

    Deseo que arresten a los gobernadores y exgobernadores corruptos y a los funcionarios venales, a los líderes sindicales rateros, que les incauten sus bienes antes que el dolorido pueblo de México pierda la paciencia y vuelva a irrumpir con machetes y carabina en mano a palacios de gobierno y congresos para colgar a los verdugos de la nación…

    Desear, al menos, no causa impuestos…