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    agustón carstens

    En una muy reciente colaboración para Digitallpost nos permitimos hacer un análisis de la tormenta que había desatado el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, con el inesperado y sorpresivo, pero sobre todo inoportuno, anuncio que renunciaba a su importante cargo para convertirse en el gerente del Banco de Pagos Internacionales a partir del próximo mes de julio. En esa ocasión Carstens manifestó a manera de justificación que “Mi sueño ha sido dirigir uno de los grandes organismos financieros del mundo del mundo y ahora que tengo la oportunidad de realizarlo no puedo negarme a ser el gerente del Banco de Pagos Internacionales”. En efecto ya antes le había hecho la lucha para ser director del Fondo Monetario Internacional, donde ya había ocupado relevantes cargos, pero se le atravesó Danielle Lagarde quien traía mejores recomendaciones que don Agustín.

    Para empezar la institución bancaria que va a dirigir no está considerada como una de las “grandes del mundo financiero internacional”, que era lo que anhelaba Carstens. Es una de las más antiguas de las financieras internacionales y básicamente facilita el dialogo y la colaboración entre bancos centrales es “El banco de los bancos centrales”. Se ubica en Basilea, Suiza y es un organismo que goza de prestigio pero con poco poder real y su gerente, salvo en su ámbito de actuación, no es un personajazo como aquí si lo es el Gobernador del Banco de México. Mencionábamos en aquella colaboración que lo peor de la renuncia había sido lo inoportuno de la misma, dado el panorama económico y político que contemplaba el país en cuanto al escaso crecimiento, a la volatilidad del peso, el desencanto con el gobierno en general, pero sobre todo con la incertidumbre de lo que se vendría con el arribo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Por lo que la renuncia había complicado aún más la situación.

    También criticamos el adelanto, la anticipación con la que se dio la noticia con casi seis meses por transcurrir. Pero, en fin, pensábamos que era solo una decisión censurable y vituperable del propio Carstens y que ya no haría más daño del realizado. Sin embargo, el futuro exgobernador nos sigue regalando con sus travesuras verbales y, por ende, complicando adicionalmente nuestro escepticismo y ha contribuido a empeorar la imagen, ya de por si vapuleada, de México. Unos días antes de su renuncia había dicho que el huracán categoría 5 que provocaría Trump cumpliendo sus promesas de campaña, se había degradado a poco más de una severa tormenta tropical. Pero la semana pasada se volvió a volar la barda en Guadalajara en un evento al que acudieron otros importantes funcionarios como el secretario de Hacienda y el director de Pemex y en el que participaron un buen número de empresarios y ejecutivos de la zona. En dicha reunión el doctorcito afirmó que de materializarse en acciones lo anunciado por Trump durante su campaña seria como una película de terror para México, sobre todo porque se daría un choque sobre el tipo de cambio real.

    Sin estar consciente del daño que iba a ocasionar agrego “Fuimos al cine y vimos los cortos, pero a partir de enero va a correr la película” y agregó “la película de suspenso empezó hace muchos meses y la de terror todavía no la vemos”. Las bromas- metáforas de Carstens les pusieron los pelos de punta a los asistentes y como era de esperarse fueron muy comentadas en los medios de comunicaciones, tanto nacionales como internacionales y no precisamente de manera favorable. Lo dicho por el Chicago boy agrando la desconfianza que se está tratando de recuperar y que tanto nos está costando. Que haya sido el mismísimo Gobernador del Banco de Mexico el que haya echo esas predicciones no hizo sin agregarle un freno más a los inversionistas que aun pensaban en la posibilidad mexicana

    Si hemos escuchado que la vida es una constante decepción, este caso es un buen ejemplo. Nos habíamos formado la opinión de que Carstens era un gran funcionario, un financiero de talla internacional, un hombre con un gran sentido de responsabilidad y sobre todo un hombre comprometido con su país. Su decisión de abandonar el barco en plena tormenta y todavía hacer bromas macabras de lo que se puede venir, nos obliga a hacer un viraje completo del concepto que teníamos de Carstens. Decía Harlan Coben que hay una línea muy fina entre la esperanza y la desilusión. A nosotros se nos rompió la esperanza y nos desilusiona el que un economista de este nivel le falle a México de esta manera. Se nos podría decir que siempre ha hecho este tipo de bromas en sus intervenciones, pero tendríamos que responder que ya no es momento de hacerlas y menos mientras sea gobernador del Banco. Por otro lado sería más positivo para el país que se fuera cuanto antes, que anticipara su salida y se fuera a disfrutar de la alegría de Basilea.

    Klaus Mann dijo en un débete a su interlocutor “No sé qué es lo que me decepciona más: si la bajeza de sus convicciones o la ingenuidad con que las confiesa”. Que contraste de lo que pensábamos del famoso doctor Agustín Carstens.