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    INGLATERRA,-  Amer Sajed director ejecutivo de Barclaycard ha pronosticado que la desaparición de las tarjetas plásticas físicas, las que su compañía introdujo hace 50 años en Reino Unido. Agrega que las personas podrán realizar sus compras en la web, mediante una aplicación o en la tienda sin problemas” afirma.

    Imagina con una cesta recorriendo el supermercado, metiendo allí los productos que necesitas y luego dirigiéndote al área de empaque y salir con tus paquetes sin más. No necesitas realizar un pago, ni enredarte con monedas ni meter en una terminal alguna tarjeta de débito o crédito, De hecho, no hay caja ni cajero y no se trata de un robo.

    Es una proyección realista de lo que sería una forma de pago en el futuro, cuando tu presencia sea reconocida por la tecnología, escanee tus productos comprados y tome el respectivo pago de tu cuenta de manera invisible.

    A su vez, también comenzará una batalla por el manejo de tu cartera digital entre bancos y empresas tecnológicas, además de un fuerte debate sobre nuestra seguridad y privacidad.

    Con el paso de los años las tarjetas de crédito han evolucionado, pero el proceso básico del pago se ha conservado igual. Una tarjeta se entrega para leer su número o se introduce en una máquina que lo haga.

    Todas las opciones requieren de la presencia de una tarjeta de plástico, pero asegura Sajed que esto está siendo sustituido por tecnología vestible. En una presentación para el personal de Barclaycard, enseña un anillo de plástico, un llavero y un brazalete: todos poseen un chip que brinda al comprador la posibilidad de hacer pagos a crédito.

    Esto, afirma, es apenas un camino a la tecnología que permitirá la identificación de los clientes mediante su ojo o huella digital, cuya información detallada estará guardada en sus teléfonos inteligentes, para que puedan realizar compras sin necesidad de hacer fila en una caja.

    Aunque el dinero en efectivo, tarjetas y cheques continuarán siendo una alternativa para los compradores, estas modernas formas de pago se quedarán en unos 10 años con gran parte del creciente mercado de pagos.

    Esta proyección suena espeluznante para cualquier persona que conozca y le preocupe tanto el poder de las corporaciones como la capacidad de los piratas informáticos, que permanentemente están rastreando nuestros hábitos de consumo y paradero. Sajed advierte que nada se hará sin permiso.

    “Nosotros nunca rastreamos los datos o la ubicación de cualquier persona sin su expreso conocimiento. Y lo haríamos solo para lo que nos permita el cliente”.

    Para que esto funcione es necesario un vínculo entre la persona y el sistema de pago.

    Esto ya está pasando con algunos portales de servicios como Uber y de compras como Amazon, cuya utilización está sujeta a una inscripción condicionada al suministro de detalles bancarios o los datos de tarjetas de crédito. “Estas tecnologías emergentes continúan usando los carriles existentes, subyacentes, del sistema de pagos con tarjeta”, destaca Richard Koch, encargado de la política en la Asociación de Tarjetas de Reino Unido.

    Entre más frecuente se vuelva este mercado digital, y avance la tecnología, se incrementarán batallas entre los bancos y proveedores de sistemas de pago para que su producto sea el que más se utilice.

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