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    MADRID,-  Una vacuna con nanodiscos cargados de neoantígenos tumorales es capaz de destruir los tumores en ratones y evitar que vuelvan a desarrollarse. El desarrollo de una vacuna capaz de curar el cáncer constituye uno de los principales anhelos, cuando no el mayor de los deseos, del imaginario popular.

    El cáncer como tal no es una enfermedad sino solo el término que se utiliza para definir a un conjunto de procesos muy diversos caracterizados por un crecimiento de células malignas. Por ejemplo, el proceso por el que se desarrolla una leucemia es muy diferente del que da lugar al cáncer de mama. De hecho, ni siquiera los distintos tipos de tumores de la mama se parecen demasiado entre sí.

    Pero, ¿no podría diseñarse una vacuna para cada tipo de tumor? O mejor aún, ¿no podrían desarrollarse vacunas específicas para tratar el proceso oncológico específico que presenta cada paciente individual? Pues parece que investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.) podrían haber dado un paso muy significativo en este sentido.

    El estudio, publicado en la revista «Nature Materials», muestra como la inoculación de una vacuna con nanopartículas –o más concretamente, con ‘nanodiscos’– cargadas de neoantígenos –esto es, de antígenos presentes en la superficie de las células cancerígenas– con las mutaciones específicas del tumor ‘muestra’ o ‘enseña’ al sistema inmune quién es el enemigo. En consecuencia, el sistema inmune desarrolla linfocitos T frente a estos neoantígenos específicos –o lo que es lo mismo, frente a las células cancerígenas–, con lo que puede no solo destruir el tumor, sino incluso prevenir su reaparición.

    Como explica James Moon, co-autor de la investigación, «básicamente, lo que estamos haciendo es educar al sistema inmunitario con estos nanodiscos para que las células inmunes puedan atacar a las células cancerígenas de forma personalizada. La idea es que los nanodiscos de la vacuna activen al sistema inmune para combatir el tumor ya existente de una manera personalizada».

    En el estudio, los autores utilizaron la tecnología de los nanodiscos en modelos animales –ratones– de cáncer colorrectal y de melanoma. Y lo que observaron es que, gracias a la administración de la vacuna, hasta un 27% de los linfocitos circulantes en la sangre de los animales se unieron a la lucha para hacer frente al tumor.

    La idea es que los nanodiscos de la vacuna activen al sistema inmune para combatir el tumor ya existente de forma personalizada

    Es más; combinados con un tipo de fármacos ya existentes para amplificar la respuesta la de los linfocitos T antitumorales –los denominados ‘inhibidores de puntos de control inmunológicos’–, los nanodiscos fueron capaces de destruir en solo 10 días los tumores que presentaban la mayoría de los animales.

    Finalmente, y una vez transcurridos 70 días, los investigadores cogieron los animales curados con la vacuna y les inyectaron células tumorales para provocar la reaparición del cáncer. Sin embargo, los nuevos tumores fueron rechazados por el sistema inmune y no llegaron a crecer.

    Como destaca Rui Kuai, director de la investigación, «este resultado sugiere que el sistema inmunológico ‘recuerda’ a las células tumorales para una inmunidad a largo plazo».

    Y exactamente, ¿cuál es el tamaño de estos nanodiscos? Pues su diámetro de únicamente 10 nanómetros. Es decir, muy, pero que muy pequeño –a modo de ejemplo, un cabello humano tiene una sección entre los 80.000 y los 100.000 nanómetros.

    Como destaca Anna Schwendeman, co-autora de la investigación, «se trata de una poderosa tecnología que transporta los componentes de la vacuna a las células correctas en los tejidos correctos. Y un mejor transporte se traduce en una mejor respuesta de los linfocitos T y en una mayor eficacia».

    Y esta tecnología, ¿cuándo estará disponible para su uso en seres humanos? Pues aún habrá que esperar. De hecho, y según han informado los autores, el próximo paso será evaluar la eficacia del procedimiento en un modelo animal más numeroso.

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