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De la anorexia a luchadora de artes marciales

De la anorexia a luchadora de artes marciales

ESCOCIA, Reino Unido.-  Fiona Chrystall es una chica escocesa que se levantaba todas las mañanas a hervir agua para vertirla sobre la mitad de una galleta de Weetabix, cereal semejante al trigo, y eso era todo su desayuno. Ocho horas después, comía lo mismo por segunda y última vez en el día. Chrystall recuerda “Había veces en las que no comía ni bebía nada en todo el día”.

Durante toda su adolescencia así fue la vida de Chrystall. La familia y amigos veían como la anorexia acababa con su cuerpo hasta llevarlo a proporciones esqueléticas. Ella ahora estima que llegó a pesar 30 kilos, nada saludable para un físico de 1.60 metros de altura.

De pronto, por algún accidente de la vida, Chrystall comenzó a entrenar artes marciales. “Caí en la lucha por accidente”, asegura. “Tomé una clase mientras iba a la universidad y sentí que esto era para mí”.

Ahora, Chrystall cuenta con 25 años y reconoce que su batalla contra la anorexia probablemente nunca acabe, el entrenamiento para luchar se ha convertido en la terapia saludable que ella asegura que necesita para una actitud natural “súper competitiva” de “todo o nada”.

“Ahora me enfoco en ser fuerte, estar en forma y saludable, en lugar de parecer un esqueleto”, asevera. “Todavía tengo estos pensamientos, pero en un lugar donde puedo lógicamente luchar contra ellos”.

Los resultados de la chica han sido sorprendentes. Ella publicó las fotos como parte de su participación en Beat, una iniciativa de caridad en contra del trastorno alimentario en el Reino Unido, y para conmemorar la Semana de Concientización sobre los Trastornos de la Alimentación.

Durante ese periodo tanto amigos como familiares, de vez en cuando entraban en pánico y la llevaban al hospital. Ahí los médicos y enfermeras forzaban un tubo de alimentación desde su nariz hasta su estómago como un medio para proporcionar nutrición de emergencia.

Como esto ocurrió en siete ocasiones, los médicos sugirieron a la familia de la chica que se prepararan para lo peor. A los 18 a mí y a mi madre nos dijeron que yo era una causa perdida”. “La había tenido tanto tiempo y estaba tan avanzada que probablemente sería siempre una anoréxica crónica. En ese momento me contentaba con cualquier cosa, no tenía ganas de mejorar. Pero sé que a las niñas a las que se les ha dicho lo mismo tratan de hacer hasta lo imposible. En ningún momento la recuperación es irrealizable. Es posible y es maravillosa”.

Tras largos años de no querer reconocer su problema y negarse a seguir un tratamiento, Chrystall comprendió la complejidad de su caso cuando tenía 18 años, después de esto inició con un largo proceso de recuperación.

“De repente me dije: ‘No puedo hacerme esto a mí o a mi familia’. Fue un proceso muy lento con muchos altibajos. Nunca quise mejorar. Hay toda una mezcla de circunstancias mentales físicas y emocionales envueltas en esto. De por sí comer no te va a mejorar. Esto es muy difícil de entender para quien no lo ha sufrido”.

Laura Moretti, especialista en nutrición clínica y experta en trastornos alimenticios de la División de Medicina del Deporte del Hospital Infantil de Boston, asegura: “Te pones presión para alcanzar tus propios objetivos. La forma en que lo enfrentas te hace querer ir más allá”.

También señala: “Los atletas son más susceptibles a los trastornos alimentarios, especialmente un gran número de atletas de élite”. Chrystall pudo no haber sido una atleta de élite en el momento en que desarrolló su trastorno alimenticio, pero tenía esa actitud de “todo o nada”, “súper competitiva” que se encuentra con tanta frecuencia en los atletas de élite.

Los efectos que sufrió el cuerpo de Chrystall no van a dejar de afectar a la chica, la pérdida de la densidad ósea puede aumentar el riesgo de fracturas y de osteoporosis, y el sistema reproductivo puede resultar dañado, son algunos de los peligros potenciales que amenazan a la chica.

De acuerdo con ella, el mayor peligro es tener una recaída en la enfermedad porque como ocurre como cualquier problema de salud mental, nunca desaparece. Hoy en día se encuentra totalmente sana y peleando todos los días. Situación que muestra en su segunda foto que publicó en Instagram, donde se muestra como imagen de salud y que corrobora con otras fotos de su historial.

 

 

 

 

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