
PARÍS, FRANCIA.- Novak Djokovic ha ganado prácticamente todo, lo que un tenista profesional puede aspirar a poseer. Sin embargo ahora, tiene una nueva meta: conquistar el corazón de los aficionados, divididos en la última década entre los carismáticos Rafael Nadal y Roger Federer.
A juicio de los expertos, Djokovic tiene todo para convertirse en un super ídolo: es afable, respetuoso, disponible, divertido, atractivo y buen padre de familia, también patriota y abierto al mundo, inteligente, culto y políglota.
Tomando esto en cuenta, surge la pregunta obligada de por qué no ha podido conquistar antes al mundo. Tal vez sea, por su temperamento, el cual se considera demasiado frío, casi robótico y en otros casos, demasiado fuerte, demasiado perfecto y demasiado imbatible.
Recordemos que hay veces, que a la gente la gusta apoyar al menospreciado, al desvalido y a quien se encuentra en desventaja competitiva… una simple cuestión de psicología.
También tomemos en cuenta, que muchas de sus victorias carecen de dramatismo, debido a su dominio del juego, en consecuencia, hay veces que verlo jugar, puede llegar a ser aburrido. De ahí que, durante los 15 días que dura Roland Garros, Djokovic se esforzó por mostrarse simpático y gracioso, una manera de entretener a los aficionados, que podría caer en el aburrimiento por la amplitud de sus victorias.
Deportivamente, no se le puede pedir mas al serbio. Con su victoria en este Roland Garros se convirtió en el primer jugador en superar los 100 millones de dólares en ganancias.
Nacido en Belgrado en 1987, pasó su infancia entre la capital serbia y la pequeña estación de esquí de Kopaonik, donde su padre tenía la pizzería familiar, cerca de una pista de tenis.
En aquel niño se fijó Jelena Gencic, fallecida en 2013, su primera maestra, a la que permaneció muy unido hasta el final de sus días. Además de tenis, enriqueció la personalidad de su protegido, iniciándolo en la música clásica y en la poesía.
Cuando la estructura del Partizán de Belgrado no era suficiente, la familia Djokovic hizo un gran esfuerzo económico para enviar al prodigio a una escuela de tenis en Alemania. Novak, estaría allí tres años antes de pasar a profesional.
En medio había quedado profundamente marcado por la experiencia de la guerra en Kosovo, que vivió en su ciudad cuando tenía 12 años. Para escapar a los bombardeos de la OTAN pasó dos meses y medio en un refugio antiaéreo.
Los días los pasaba jugando a tenis porque no había colegio. Casi dos décadas después lo hace mejor que nadie.
jcrh