

La estrella del fútbol holandés Johan Cruyff murió el pasado jueves de cáncer de pulmón a los 68 años y el mundo del fútbol reconoció de forma unánime su influencia como futbolista y como entrenador. Cruyff fue el líder del Ajax de Ámsterdam que revolucionó el fútbol con sus ideas estéticas y ofensivas en los años 70, cuando ganó tres Copas de Europa.
Llevó a Holanda, la «Naranja Mecánica», a la final del Mundial en 1974. Y luego, como entrenador, hizo grande al Barcelona, equipo al que transformó para siempre hasta hoy en día. Pero su importancia va más alla de los números. La influencia de Cruyff en el fútbol se mide en momentos.
El «giro Cruyff»
Antes de él, los futbolistas solían correr el uno contra el otro, pero cuando Cruyff dejó sentado al sueco Jan Olsson con su famoso giro en el Mundial de 1974 nadie había visto algo similar antes.
Amago, un paso a un lado, rotación y fuga.
Ahora es un movimiento habitual, pero todo comenzó con él
LEGADO DURADERO
Cruyff es uno de los artífices del «Fútbol Total», un concepto que combina presión constante sobre el rival, con movimiento del balón y jugadores que alternan posiciones en ataque. Para poder implementarlo, los jugadores tenían que contar con una técnica suprior, ser tácticamente astutos y con la agilidad mental necesaria para cambiar posiciones antes que el oponente reaccionara.
Estos principios son el alma de la famosa academia de Ajax, de donde salieron jugadores como Marco van Basten, Patrick Kluivert y Dennis Bergkamp.
JUGADAS EMBLEMÁTICAS
Cruyff no inventó los lujos con el balón, pero una jugada suya en la Copa del Mundo de 1974 envalentonó a los europeos a creerse que ese tipo de recurso no era del dominio exclusivo de los futbolistas sudamericanos. Todo surgió de la «Maniobra Cruyff», una jugada que dejaba a los defensores pateando el aire. Cruyff recibió la pelota pegado a la banda izquierda y, con un defensor encima, hizo una tijera y giró sobre su eje para retomarla al otro lado. La genialidad de la jugada combinó belleza con practicidad.
GENIO DE EXPORTACION
Barcelona domina el fútbol europeo después de haber ganado cuatro títulos de la Liga de Campeones en diez años. Los catalanes, sin embargo, pueden dar también las gracias a Cruyff, quien después de brindar sus habilidades como jugador, transformó el equipo como director técnico. Supo combinar de manera brillante jugadores locales —como el volante defensivo Pep Guardiola— con astros extranjeros como el volante dinamarqués Michael Laudrup. La fórmula sigue dando resultados. El estilo Cruyff ayudó a Barcelona a ganar su primera Copa Europea en 1992. Además, su influencia sobre Guardiola fue enorme. Cuando Guardiola condujo al BarSa a su mayor éxito con el fútbol de toque —descendiente del «Fútbol Total»— de Cruyff, elogió a su mentor. «Cruyff edificó la catedral. Nuestra tarea es mantenerla y renovarla», afirmó Guardiola, quien nunca tuvo la habilidad de Cruyff pero compartió su visión. El día en que Cruyff escogió a Guardiola del equipo juvenil, había elegido también a su sucesor.
REINVENCION CONSTANTE
Cruyff tenía una voracidad insaciable por reinventar el fútbol a su manera. Se trataba de olvidarse de los conceptos previos. No creía en mantener la tradición del fútbol sino de conmover sus cimientos. «A los brasileños les encantaba gambetear, pero para Cruyff ese era solo un aspecto del juego», comentó el autor Simon Kuper a la AP por teléfono. «Siempre trataba de ser nuevo y original. Era un iconoclasta». Incluso antes de ser técnico tomaba decisiones ejecutivas. Antes de la Copa Mundial de 1974 dijo al volante Arie Haan que «juegas como líbero, esa es tu posición», agregó Kuper, autor del «Fútbol contra el enemigo» y «Ajax, los holandeses, la guerra». Agregó que Cruyff también «decidió quién entraría en el segundo tiempo durante la final».
FOBIA A LOS PENALES
El legado de Cruyff conserva sin embargo un interrogante: los penales. La selección nacional holandesa es famosa por su poca puntería desde los doce pasos, ya que solo ha ganado dos de siete definiciones por penales en torneos grandes. Parte de esa fobia puede rastrearse a su indiferencia a los penales, con una excepción original. Solo se encargó de ejecutar un penal en toda su carrera para Ajax: intercambió pases desde el punto del penal con su compañero Jesper Olsen en una maniobra brillante recreada recientemente con éxito por los astros barceloneses Lionel Messi y Luis Suárez, en otro tributo a Cruyff. Los penales no eran del gusto del artista Cruyff. «La idea de permanecer inmóvil a la espera del silbato del árbitro le resultaba anatema», escribió el autor Ben Lyttleton en «Doce yardas: el arte y la sicología del penal perfecto».
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