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El desprestigio de la clase política en México

El desprestigio de la clase política en México

MÉXICO.- Para nadie es un secreto lo desprestigiado que está la clase política, no sólo en nuestro país, también en todo el mundo. Sin embargo, con el pretexto del “trabajo que realizan en benéfico de los demás”, tienen acceso a bienes y servicios de los llamados VIP o, de primera clase, de lo que se sirven sin medida, pues a nadie le duele gastar el dinero ajeno, aun cuando sea en despilfarro. Otra cosa sería o debe ser, que pagaran de su sueldo lo que gastan, pero no es así, pues su sueldo lo ocupan para ahorro que, junto con su bono de retiro y, otras linduras en dinero que nos quitan, será lo que usen para vivir como se acostumbraron, de primera.

Ha sido tomado el ejercicio de la política, como un negocio en el que se cobra, una vez que se tiene acceso a cualquier representación popular y, o, el pago para quienes pierden, de obtener un empleo que les permita resarcir lo que gastaron en las campañas perdedoras. Esto ha hecho que el electorado, engañado por muchos años, empiecen a reaccionar.

Muchas observaciones y preguntas empiezan ha calar hondo en la población. ¿A quién no le gustaría progresar y tener éxito en la vida? Gozar y ser feliz, apartado de la preocupación de muchos millones de mexicanos, en el sentido de tener la inseguridad de saber si sé cómo o no, en el mismo día que, otros tienen en demasía.



Estoy plenamente seguro de no equivocarme y afirmar que, todos tenemos anhelos de salir adelante en nuestras vidas, que lo deseamos y perseguimos, para obtener los privilegios reservados para solo unos cuantos. Ser rico no es delito, el problema puede ser, cómo es que se llega a serlo. México no es un país pobre, es un país con pésima repartición de nuestra riqueza.

Un ejemplo es la descomunal cantidad de dinero que se está ejerciendo para las elecciones que se llevarán a cabo el próximo 5 de junio en nuestro País, 15 mil 473 millones de pesos. No hablemos de casas, negocios sucios, corrupción, impunidad, tráfico influencias y de drogas y muchas cosas más, que nos cuestan enormes cantidades de dinero. Solo en lo que se gasta para elecciones, podría resolverse el problema de la pobreza y el hambre que padece México, podríamos ser una de las economías más fuertes del Mundo, sin depender de otros como el FMI, y tener de verdad, servicios que nos merecemos.

No se necesita regalos de nada, no se necesita asistencia o limosna de nadie, lo necesario es, enseñar y construir el espíritu de trabajo y esfuerzo, lo que da por resultado ser dueños de nuestras vidas y, auténticamente propietarios de nuestro futuro, sin depender de nadie. Pero ¿habría alguna necesidad de la voluntad política para que esto sucediera? No ha sido posible hasta ahora, pero por lo mismo, habrá que tomar nuestro destino en propias manos, frente a la indolencia e insensibilidad política que vivimos en nuestro México, en la formación real de movimientos sociales que costarían vidas, como está sucediendo ya en el Sur Este de nuestro País.

Todo lo anterior lo observan y, analizan los partidos políticos y los mismos políticos. Se fijan en los ideales de las personas, en sus sueños de de grandeza y adquirir, con trabajo, lo que les daría desahogo de sus preocupaciones, las mismas que son casi todas económicas. Todo ello, lo toman quienes se dedican a la política partidista o, no, y entonces en campañas electorales y sin ellas, casi todo el tiempo, bombardean a la población con sus propios anhelos y sueños de conquistar la vida y ser autosuficientes, prometiendo que el milagro sucederá. Engaños para vender sueños y vendernos espejos de irrealidad.



Los mismos que en campaña, se inclinan y casi nos besan la mano por nuestro voto, son los mismos que se vuelven contra nosotros una vez hechos de poder, nos ignoran y encubren todo lo que hurtan.

México es un País rico en recursos propios, muy mal repartidos. Con un  gran potencial de quiene vivimos en su continente, de enamorarse verdaderamente de ser mexicanos y no trasnochados persiguiendo el negocio de la política, a donde van a parar las grandes cantidades que se reparten unos cuantos.

Países, ciudades enteras, derrotadas por la calamidad de las guerras, habiendo quedado destronadas materialmente y humanamente, se han reconstruido desde la raíz, creando, inventando, innovando, amando a su país y, empujando el progreso común y en el mismo sentido.

Transparencia, rendición de cuentas, eficiencia, competitividad y competencia de gobiernos, servicio de nuestros empleados burócratas, siempre buscando la oportunidad de ganar más y servir menos. Sería mínimamente lo necesario para un comienzo.

Los mexicanos nos hemos acostumbrado a una paz barata ya una obediencia abyecta sin condiciones. Hasta cuando…

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@jaimechalita.

La Brehca/Jaime Chalita

jcrh