El presidente Nicolás (in) Maduro y su Venezuela de juguete : Digitall Post
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Nicolás Maduro, recurrente bailarín de salsa, tiene la capacidad de salir en público y sonreír mientras los muertos por protestas en contra de su gobierno siguen en aumento a pesar de la brutal represión policiaca.

Por: Sergio Villaseñor

Cuando Nicolás Maduro arribó al Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, todos pensamos que no duraría ni cinco minutos en el poder. El primero de sus dislates en público se dio cuando a los pocos meses de haber asumido la responsabilidad de Venezuela declaró que se comunicaba con Hugo Chávez a través de un pajarito que visitaba su ventana.

Después de cuatro años de gestión de una administración que no ha tenido ni un sólo día de paz se encuentra asentado y firme en el gobierno a pesar de las violentísimas protestas en Caracas. Cabe señalar que una de las rarezas del régimen bolivariano de Maduro es que hacen y deshacen organismos, improvisando la plataforma de gobierno sobre la marcha.

¿Cómo carajos es que Nicolás Maduro ha durado tanto tiempo en el poder cuando ha exhibido capacidades de gobierno, de raciocinio y de comunicación bastante escasas, o cuando menos, más limitadas que las de su antecesor?, ¿por qué es que este país ha conseguido mantener un gobierno incompetente a pesar de la presión de la comunidad internacional, a pesar del combate frontal que mantiene con el gobierno de los Estados Unidos (al menos a nivel de discurso)?

Hay que recordar que la corriente de gobiernos de izquierda que hace unos años dominaba sudamérica ha dejado de existir. Ya no está Kirchner, está fuera el Partido del Trabajo en Brasil, el gobierno cubano está más debilitado que nunca gracias a la nueva activación de los embargos norteamericanos y precisamente porque se ha cerrado la llave de los petrodólares de Venezuela, llevándose entre las patas a muchas otras naciones como Jamaica, que dependía enormemente de estos petrodólares. Es decir, a pesar de que se ha debilitado la liquidez del gobierno venezolano perdiendo aliados en la comunidad internacional, Nicolás Maduro sigue al frente.

Si vamos a los albores de la carrera de Maduro, veremos que no es ningún improvisado. Hijo de líderes sindicales muy aguerridos, desde joven estuvo militando en causas cercanas al chavismo, él fue la primera persona que visitó a Chavez cuando éste fue encarcelado tras su primer intento de golpe de Estado. Su esposa y su cuñado son intelectuales, ambos miembros de alto rango del gobierno de Venezuela. Si bien la imagen que tenemos de Nicolás es la de hombre medio atarantado y medio fanático, no es ningún improvisado, sabe perfectamente a dónde dirigir sus más de dos metros y 100 kilos; es por ello que ha logrado salir adelante a través de alianzas.

Otro de los aspectos por los que Maduro no ha sido derrocado del poder es la fragmentación de la oposición venezolana. El país está dividido entre un cúmulo de protestas públicas a causa de los cortes de luz en los hospitales públicos, la falta de abasto de alimentos, la inflación del 500% (lo que trajo como consecuencia que en los últimos años 4 de cada 5 venezolanos hayan perdido 9 kilos de peso de manera involuntaria y 3 de cada 4 se encuentren instalados por debajo de la pobreza extrema) y los más férreos defensores de los grandes símbolos de la Revolución Venezolana.

La crisis en Venezuela permanece latente por la combinación de complicidades y timorateces que blindan la autocracia de Maduro; sin embargo, lo mínimo que se le puede pedir al presidente que toca el piano y baila en medio de la masacre es que por una vez, en nombre del decoro, madure y pare de hacerle al imbécil.