
Estados Unidos emitió una alerta a sus ciudadanos con el fin de advertirles acerca de los peligros que tiene viajar a algunas ciudades de Europa, específicamente a la ciudad de Barcelona, en España.
Luego del 17 de agosto, fecha en la que una “rambla”, uno de los principales centros recreativos de la ciudad, sufriera un atentado terrorista por parte del Estado Islámico, el gobierno y los comerciantes del lugar supieron que algo cambiaría, pero no el turismo, en el que la iniciativa privada y los políticos confiaron.
Un ejemplo de esto fueron las aerolíneas, que de inmediato previeron un descenso en el turismo internacional y decidieron bajar sus tarifas en más del 7%, con el fin de evitar cancelaciones de último minuto.
El fenómeno en París
En 2015, luego de los atentados en la ciudad de París, en Francia, la principal preocupación de los habitantes y los empresarios, así como el gobierno en turno fue que no se volvieran a repetir este tipo de incidentes, el menor de sus problemas fue el mantener el turismo, su principal fuente de manutención.
“El turista en miedoso, pero si los atentados no se convierten en algo crónico, vuelve en seguida porque siempre tiene tendencia a olvidar de manera rápida”, dijo al respecto Gildo Seisdedos, profesor de IE Business School a El Español.
Una Inglaterra más unida
Luego de los atentados al equipo Borrussia Dortmund, en Alemania, previo a uno de los partidos más concurridos de la Champions League, la comunidad que asiste a este tipo de eventos y la población del lugar se mostraron más solidarios y unidos que nunca, lo que hizo que el siguiente partido de este equipo fuera uno de los más esperados y emotivos en la temporada.
En las dos ciudades previas, hubo un repunte en el turismo posteriormente, debido a que son más cosas las que atraen a los turistas que los que los repelen, hasta el momento, ya que no son ataques crónicos. Lo que se espera también pase en España.