hace 9 años
Desde una ventana del Arzobispado de Cracovia, el Papa Francisco denunció la crueldad que aún impera en el mundo, clamó por los torturados y los presos que viven hacinados en cárceles superpobladas.
Como hizo en México durante su viaje apostólico, el Papa visitó hoy aquí un hospital pediátrico, ofreció una dosis de “cariñoterapia” a los internos y pidió no abandonar a los niños que padecen enfermedades.
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