Tres factores para mantener una relación "tranquila" con los suegros : Digitall Post
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Tres factores para mantener una relación “tranquila” con los suegros

Cindy Orozco

Por: Cindy Orozco

hace 5 meses

Tres factores para mantener una relación “tranquila” con los suegros

* Algunas veces es difícil llevar una buena relación con los suegros
* Mantenerse metros o kilómetros lejos de ellos es bueno, no sólo para la relación de pareja, sino también para el bebé

Los suegros son aquellas personitas imposibles de apartar en nuestras vidas, participan en el día a día y quieren formar parte de todas las decisiones que corresponden en pareja, especialmente si esperas a su nieto.

Para nadie es un secreto que algunas veces es difícil llevar una buena relación con ellos, inicialmente con la suegra.

En mi experiencia, he tenido suerte, porque la relación con la madre de mi esposo ha sido cordial, a distancia y sin favores de por medio.

Esos tres puntos son fundamentales para experimentar una vida sin la “piedra en el zapato” llamada suegra.

La cordialidad

Decir “muy buen día” o un “hola”, ni te quita, ni te pone.

Es un acto de cordialidad que dice: “así quiero que me trates, hazlo igual”.

Poco a poco acostumbras a tu suegra a tratarte de la forma como deseas, sin necesidad de pelear ni decir groserías.

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Es un proceso que lleva tiempo, pero a largo plazo funcionará para una relación productiva.

Distancia

Mantenerse metros o kilómetros lejos de ellos es bueno, no sólo para la relación de pareja, sino también para que el bebé pueda identificar desde pequeño su espacio y sepa que sus padres son una cosa y sus abuelos son otra.

Por ejemplo, en muchos hogares, cuando viven todos juntos, el niño crece con la idea que sus abuelos pueden ejercer poder sobre ellos, igual que sus padres, pero no debe ser así.

Sin favores de por medio

¡Por favor! La vida me enseñó a tratar de pedir los menos favores posibles.

Algunas veces, pides y la gente los hace con mucho gusto, pero otras veces “malinterpretan” las cosas y es motivo para que se metan en tu vida.

Eso ocurre con los padres de la pareja. No lo permitas, ponle un alto.

Recuerda que entre menos los molestes, evitas “dar permiso” a meterse en tu vida y el mínimo poder para que tomen decisiones sobre tu hogar.

No es un proceso fácil, pero recuerda: querer es poder.

Por ello, sé el alma de tu casa y cultiva en tu marido e hijos la paz y la armonía para vivir una vida feliz.